miércoles, 1 de mayo de 2013

POR LAS CHARCAS DE ALBACETE –

Calar del Mundo: Cotillas (Albacete) – Dehesa de Angulo – Laguna de Siles – Vallejo de los Arenales – Melojar de Cotillas – Poyo del Espliegar – Cotillas


Tras la abrumadora pluviosidad de los últimos meses, la naturaleza convida a gozar no sólo de las reverdecidas cumbres sino también de las charcas, los humedales, las lagunas y hasta de los canales y los regatos, transformados transitoriamente en ríos de bravo caudal. No obstante, inicio esta serie de entradas con el número cero porque no quiero empezar a ser un embustero a estas alturas. El primer paraje encharcado de la serie no se encuentra en la provincia de Albacete, sin embargo sí está más cerca de Cotillas que de Siles, el pueblo de Jaén en cuyo término municipal se halla. Como veis, más temprano que tarde, voy a cumplir la amenaza de salir por los cerros de Úbeda o un poco más acá.

Laguna de Siles (hacia el NE)

Sábado, día 16 de abril de 2013: por primera vez en todo lo que va de año, el pronóstico meteorológico es favorable para la marcha prevista de acuerdo con nuestro programa. Al levantarse las nieblas, el Calar del Mundo se muestra incitante. Pero hemos venido a bautizar a una nueva montañera y tenemos planeada una benigna ruta de alrededor de 14 kilómetros bastante “llanos”. Los regalos de iniciación son dos de los lugares singulares más sorprendentes del Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima: La Laguna de Siles –o de Bonache según la cartografía del I.G.N.– y el Melojar de Cotillas.

Laguna de Siles (hacia el SO)

Si no se tratase de una iniciación, como he explicado, comenzaríamos la marcha a pie desde el Señorío Godo –si me permitís que funda libremente las dos posibles fuentes etimológicas de la palabra “Cotillas”– por la pista forestal que va a Arroyofrío bordeando las laderas Suroeste del calar. El hecho es que nos trasladamos en coche hasta la cantera del Collado de la Eras de la Navilla. A partir de ahí hacemos el pre-calentamiento encarando la ascensión más desnivelada del día, unos 260 metros en poco más de mil quinientos metros lineales a través de la Dehesa de Angulo. Nuestra nueva compañera estaba advertida del abrupto arranque aunque recela de nuestra aptitud como guías hasta comprobar que, verdaderamente, en 45 minutos hemos alcanzado el poljé de la laguna.

Laguna de Siles (hacia el SE)
Laguna de Siles. Foto de Fernando Huguet

La transición del pinar de la ladera a la vegetación mediterránea y a la raña de la gran dolina siempre alegra la vista y ayuda a enjugar los sudores. Caminamos como paseantes parlanchines el kilómetro de senda que conduce a la geminada laguna y todavía llegamos antes de que nos hagan la habitual y levantisca pregunta de “¿Cuándo se almuerza aquí?”. He de admitir que esperaba más abundancia de agua; en mayo del año pasado el nivel estaba más alto. Los sumideros del karst permiten a la arcilla retener un volumen limitado de agua, suficiente –a la fuerza– para las ranas, que siguen croando hasta que nos ven y se zambullen ruidosamente, y para el resto de la fauna del lugar, entre la que hoy nos incluimos.

Vistas de Cotillas y de la Loma del Águila. Foto de Fernando

Ya que hay que hacerlo, almorzamos junto al poste del ramal del PR–A 78 (de Siles al Puntal de la Ajedrea), a un par de kilómetros al Suroeste de aquí. Son las 12:00 horas y querríamos llegar al Melojar antes de que alguien se acuerde de la siguiente cuestión de intendencia: “¿Dónde vamos a comer?”. Desandamos el kilómetro anterior pero, en vez de mantener la dirección hacia el barranco de Las Covatillas y remontar a las cotas más altas del calar, nos dirigimos al Vallejo de los Arenales por la agradable senda que deja a la izquierda los Peñones del Roblellano y las vistas de Cotillas y de la Loma del Águila.

El Melojar sin hojas - I. Foto de Fernando Huguet

En el Vallejo de los Arenales, nos abrimos paso entre un rebaño ovino hasta la fuente. Desde ahí ascendemos al bosque de robles melojos del término de Cotillas, que ha empezado a mostrarse en lo alto de las laderas de enfrente. Sabíamos que era pronto aún para disfrutar plenamente del bosque caducifolio, pero la luz de esta hora acentúa la desazón de ver los robles desnudos. Llegando a la Dehesa de la Cañada de los Mojones… “¿Dónde vamos a…?”. Aquí. Son las 14:45 horas e iba a decir que en la dehesa hacemos la parada correspondiente para, luego, bajar a la otra gran dolina de la ruta. Este hueco abrigado del Melojar, con zonas de umbría y con una amplia solana central, ha conservado un bosque inesperado en esta latitud. Si no, que le pregunten a mi camarada navarro, Fernando Huguet. El rastro dejado por al agua en los limos secos y polvorientos del barranco por el que hemos descendido y en la base de la dolina es patente, sin embargo nunca hemos encontrado siquiera una charca.

El Melojar sin hojas - II. Foto de Roberto

16:30 horas. Para que la merienda no nos sorprenda aquí arriba, salimos del Melojar dejando a la izquierda la Peña de la Lastra y buscamos la senda que salva las paredes del Poyo del Espliegar sin dificultades. Nos encaminamos al Rincón del Judío, nos detenemos a refrescarnos y a bromear unos minutos en la Fuente de las Canalejas. Al llegar a la zona de El Pontón, tomamos la senda que recorre los bancales a unos treinta metros por debajo de la pista y, por primera vez, reparamos en el singular “pino de las cuatro patas”. En poco más de una hora, concluimos esta especie de crono-ruta en el bar de Cotillas. Hecho el bautizo, toca hacer el banquete. Y lo prometo, no volveré a mirar el reloj tantas veces.

El Melojar de Cotillas (Albacete) en diciembre de 2012


La Laguna de Siles (Jaén) en mayo de 2012


Saludo cariñosamente a:
Manoli, la bautizada, Javi, Inma, José Luis, Belén, Manuel, Roberto y Fernando.

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